Corría marzo del 2004, y el auge de las redes sociales era remarcable. Una furia de invitaciones y de pa-qué-me-sirve-esto se extendió por una blogocosa incipiente. Fue en el newsletter de ese mes…
Corría marzo del 2004, y el auge de las redes sociales era remarcable. Una furia de invitaciones y de pa-qué-me-sirve-esto se extendió por una blogocosa incipiente. Fue en el newsletter de ese mes…